En familia nos quedamos todos

Nos quedamos en casa. Solo salimos lo imprescindible para comprar alimentos. Hacemos caso a las órdenes de confinamiento. Seguimos las indicaciones para prevenir el contagio. Confiamos en el trabajo de los profesionales de la salud y aplaudimos su dedicación, incansable. Podemos considerarnos afortunados si nosotros, nuestra familia y nuestros amigos se encuentran bien. Pero nos preocupamos por las noticias, por el estado de salud de tantas personas que están sufriendo y por las consecuencias económicas que traerá.

¿Y si tenemos niños? Con las escuelas cerradas las familias nos hemos visto de la noche a la mañana desbordadas de tareas: ayudar con los deberes, gestionar emociones, entretener, hacer de profe de educación física. Todo ello sumado a las tareas habituales del hogar, las obligaciones laborales –si con suerte hay trabajo– y las preocupaciones pasadas, presentes y futuras. Si eres una estas familias habrás recibido por todas las redes sociales múltiples recomendaciones para pasar el confinamiento lo mejor posible con nuestros hijos e hijas. Queremos proponerte unos consejos para pasar tiempo juntos y aprender los unos de los otros. Sabemos que cada familia está haciendo todo lo que puede y de la mejor manera que puede, eso es lo fundamental, por eso todos estos consejos pueden resumirse en uno solo: querámonos y cuidémonos mucho.

RUTINAS, ACCIONES y COMPORTAMIENTOS

Es importante establecer rutinas como mantener los horarios de levantarse y acostarse, del desayuno y las comidas. También podemos crear rutinas específicas, establecer momentos de juego, contenido escolar, baile, música, arte, descanso, tareas de casa, etc. Las rutinas aportan confianza y seguridad a las niñas y niños.

Aprovechar las tareas del hogar con un sentido de aprendizaje es una buena idea: aprendiendo a cocinar también estamos aprendiendo a leer, practicamos las mates, la química y las ciencias naturales, por ejemplo. Además, compartir tareas enseña a responsabilizarse y a participar más en otras decisiones o acciones familiares.

Podemos reforzar los hábitos de higiene y salud e incorporarlos así a nuestras rutinas, como el lavado de manos y la limpieza del hogar, así como la importancia de la ventilación y el mantenimiento de los alimentos, entre otros.

Para no dejar de lado la actividad física, incluso la de los niños y niñas más pequeños, podemos pensar en juegos y ejercicios dinámicos como, por ejemplo, organizar divertidos recorridos con obstáculos para los más pequeños de la casa que refuercen su capacidad motriz, practicar yoga en familia o simplemente poner música y bailar. Además del beneficio físico, hacer ejercicio nos ayuda a mantener la mente despejada.

Una buena idea es aprovechar este tiempo para reforzar el valor y los lazos de solidaridad apoyando iniciativas de cooperación entre vecinos y acordarse también de las familias en situación de vulnerabilidad, en nuestro país y en otros, ser conscientes de que se trata de una emergencia global que, aunque nos afecta a todos, no todos tenemos los mismos recursos para afrontarla.